Las escuadras jugaron con estilos un tanto contrastantes. Mientras SKT dependió de Faker para hacer jugadas desde el carril central, Samsung apostó por sus carriles laterales para asegurar los extremos del mapa. SKT pretendió dominar por el centro y expandirse hacia los lados, en tanto que Samsung buscó dominar la periferia para luego colapsar hacia el centro.
Y vaya que lo lograron. CuVee tuvo una serie de partidas particularmente dominantes. Poco a poco, acumuló ventaja tras ventaja sobre su rival, Huni. Esto provocó un efecto de bola de nieve en múltiples juegos en los que Huni no pudo contener a CuVee conforme avanzaba el contador. En el juego 1, el Kennen de CuVee se armó para hacer frente al Gnar de Huni y logró generar suficiente presión para permitir que Samsung rotara sus carriles por todo el mapa. La primera sangre no ocurrió sino hasta el minuto 25 tras un intento mal ejecutado por asegurar el Barón.
Este intento temprano de Samsung le dio a Peanut la oportunidad de robarle la mejora del Barón a Ambition, pero SKT lo pagó caro, pues terminó perdiendo a cuatro miembros. Estos asesinatos impidieron que el balance del juego cambiara a favor de SKT, y Samsung continuó aplicando su estilo asfixiante. El juego terminó a favor de Samsung por marcador de 7-0 y las únicas pérdidas que evitaron que fuera un juego perfecto fue aquel robo de Barón y un intercambio de torretas en el juego temprano.
El juego 2 destacó por la selección de Yasuo para Huni, pero como ocurre frecuentemente en las clasificatorias individuales, el Imperdonable no logró tener impacto en el juego. Algunas ventajas preliminares de SKT fueron contrarrestadas eventualmente por la gran maestría en peleas de equipo de Samsung durante el juego medio, y terminaron venciendo a SKT aún más pronto que en la primera partida.
El campeón defensor se hallaba en una de las zanjas más profundas de su experiencia mundialista, mientras que a Samsung aún le quedaban 3 oportunidades para lograr lo que ningún otro equipo había conseguido: aniquilar a un inmortal. A lo largo del torneo, ya otros equipos habían demostrado que existían grietas en la armadura de SKT. Solo era cuestión de aprovecharlas. El tercer juego mostró algo que ya habíamos visto antes. SK Telecom T1 arrancó con la fuerza que esperaríamos de un campeón. Golpe tras golpe, SKT tenía a Samsung contra las cuerdas en el juego temprano y alcanzó incluso una ventaja de 8 mil de oro. Pero Samsung se supo levantar tras cada embestida.
Luego de atrapar a uno que otro rival mal posicionado, lograron asegurar el Barón y esta mejora les permitió tocar las puertas del nexo de SKT, quienes aun así lograron defender su base. Al menos por un momento. La tensión se agudizó. Los equipos intercambiaron golpes en un vaivén que finalmente se resolvió cuando el jugador más elusivo de la historia se encontró inmovilizado por un Ruler que usó un destello ofensivo para atrapar a Faker. Uno por uno, el resto del equipo no tardó en caer.

Y así es como por primera vez en la historia de League of Legends, cayó no uno, ni dos, sino tres Nexos del legendario SK Telecom T1. Ahora Samsung Galaxy podrá afirmar lo que ningún otro equipo más que SKT había podido presumir en los pasados tres años: hoy, son los nuevos Campeones del Mundo, y sin duda el mejor equipo en la galaxia entera.
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